Manual de supervivencia para lectoras domesticadas.

Manual de supervivencia para lectoras domesticadas.

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La lectora que fui

La lectora que fui cuando era pequeña era salvaje, leía sin normas. Se adentraba en una historia acompañada de unos personajes, entregándose total y completamente a ello.

Puro presente, pura emoción. Mindfulness en estado puro y sin ninguna técnica para conseguirlo.

No había móviles, ni internet. Yo no sabía lo que era una reseña, desconocía los libros número uno en ventas y no esperaba nada de esas páginas, más que pasar un buen rato y viajar con la imaginación.

Si tuviera que escoger una imagen de mi infancia en la que me sintiera completamente feliz y consciente, tendría muy claro cuál escoger.

Tengo 8 años y estoy en una casa que ya no es mía en una ciudad a la que ya no pertenezco, recostada en el sofá abriendo por primera vez las páginas de un nuevo libro de “El Barco de Vapor” que mis padres acaban de regalarme.

A mi lado hay dos volúmenes más, esperando impacientes a convertirse en el centro de mi mundo. Este instante perfecto e inmortalizado de felicidad empieza a repetirse con frecuencia y me va convirtiendo en una lectora adicta de ficción.

Algunos libros que me acompañaron en esa época marcaron profundamente a la lectura que vendría y a la adulta en que me convertí.

La saga de “Ana la de Tejas Verdes”.

Mi hermana Gabriela.

Las horas largas.

Juan Salvador Gaviota.

Nano y Esmeralda.

Si pienso ahora en la temática de estos libros y en la de muchos otros que me acompañaron en mis primeros años, las ideas se repiten: naturaleza, vida salvaje, pequeños placeres, personajes atípicos en busca de la libertad.

 

La lectora después de la niña

Después de la niña vino otro tipo de lectora. Esta lectora estuvo totalmente influenciada por un momento clave de mi infancia; aquel en que descubrí en la estantería de mi padre, Juan Salvador Gaviota.

Ese día, sin saberlo, se empezó a gestar en mi una nueva manera de relacionarme con los libros. Con Richard Bach llegó la lectora de reflexiones, futura lector-adicta de ensayos, desarrollo personal o manuales de empresa y similares.

Los libros ya no siempre estaban repletos de personajes o historias ficticias, lo que daba como resultado que – sin saberlo – mi atención se volviera más hacia mi misma.

Este tipo de lecturas fueron despertando, más y más en mi, esa sed de respuestas, enlazando un porqué con otro, centrándome en esa búsqueda de sentido, esa curiosidad sobre el universo, el alma, la existencia, la libertad, el emprendimiento.

La lectora después de la niña, tenía la cabeza llena de demasiadas preguntas que ya no se resolvían a través de otros personajes y aunque invitaban a mirar hacia dentro, las ideas eran tantas, que era mucho más difícil obtener respuestas propias.

Cuando leía esas aventuras de infancia y las ideas que me transmitían, yo aún decidía que pensaba acerca de lo que allí se me contaba.

Nadie te daba explícitamente ningún consejo, ni te recomendaba ejercicios o claves para ser quien quisieras ser.

Mi mente estaba libre de juicios y sabía perfectamente discernir que pensaba yo de todo aquello.

Pero aún quedaba mucho por venir, algo que terminaría convirtiéndome en un tipo de lectora que jamás pude haber imaginado en mi infancia.

Antes de seguir, te dejo algunos títulos que marcaron esa segunda etapa. Como ves, todos los que cito son manuales clásicos de desarrollo personal que encontraba en las estanterías de casa y “devoraba” y que hoy en día siguen totalmente vigentes.

La prueba del cambio que hubo en mi, es que para la escritura de este artículo no he sido capaz de recordar ni un sólo libro de ficción que fuera importante para mi por entonces.

Creo que ha sido un acierto no encontrarme en la misma casa donde se encuentran estos libros. De este modo me aseguro de incluir en este post, sólo los que verdaderamente fueron especiales para mi en cada etapa.

Tus zonas erróneas

Piense y hágase rico

Inteligencia emocional

La actitud mental positiva

Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva

 

La lectora después de internet

A medida que fui aumentando la lectura de no ficción y reservando menos horas para las novelas, llegó a casa Internet, revolucionando para siempre la manera de leer de todos.

De aquella niña que no podía vivir sin la escritura o aquella adolescente fascinada por el desarrollo personal, pasé a ser esa periodista y, después, esa emprendedora multitarea totalmente entregada de un modo casi compulsiva a todas esas lecturas que ya no sólo estaban en el papel, también en la pantalla.

Leer ya no era recostarse en el sofá y dejarse llevar. Pasó a ser algo mucho más activo. Ahora necesitaba esos libros para saber quién era o quien quería ser.  Me eran indispensables para avanzar, para tomar decisiones, para seguir aprendiendo y formándome.

El exceso de información empezó a ser un debate. Ya no sólo había dos libros a la espera a mi lado. Todo empezaba a estar lleno de información lo que se me antojaba algo fascinante.

Leyendo algunos artículos complementarios a estas ideas, me sorprende saber que cuando llegó la imprenta ya se hablaba de exceso de información tal y como refleja esta frase de Louis Le Roy.

“Pronto, el hombre deberá andar, dormir y sentarse entre libros”.

En esta época en que internet llegó a nuestra vida, podríamos perfectamente haber pronosticado lo que vendría, sólo cambiando una palabra de esta frase: “pronto el hombre, deberá andar, dormir y sentarte entre pantallas”. ¡Y así fue!

Estos son algunos de los libros y blogs que más me han marcado desde la llega de internet hasta hoy.

Vivir sin jefe.

Volver a la naturaleza.

Algo que celebrar.

Walden.

La firma de todas las cosas.

Elogio de la lentitud.

El camino del artista.

 

La lectora que soy y la que me apetece ser

La lectora que soy es una mezcla de todas las anteriores y no podría existir sin ellas. Cada una me ha traído infinitos regalos y me ha convertido en quien soy hoy.

La lectora que fui, la lectora después de la niña, la lectora después de internet y la lectora que soy hoy, tienen mucho en común y siguen abriendo libros que le llevan una y otra vez a todos esos conceptos: naturaleza, vida salvaje, pequeños placeres, personajes atípicos en busca de la libertad, autoconocimiento, nuevos paradigmas laborales, equilibrio.

Pero la lectora que soy tiene muchas ganas de reencontrarse con la “salvaje”, con esa niña “sin domesticar” que lee con la mirada libre de deberías y se para a escuchar sus propias respuestas y su propia visión de las cosas.

Hace poco más de un mes, el chico de las zapatillas me llevó a una estantería de la biblioteca que a la que no tenía pensado ni acercarme, totalmente inmersa en lecturas de desarrollo personal y empresa.

Me llevó a la sección novela y me sugirió llevarme a casa “El Clan del oso cavernario”.

A menudo me he sentido fascinada por la prehistoria y la relación con el mundo de aquellos primeros seres humanos que poblaron la tierra pero la lectora después de internet, me tenía orientada a todo tipo de lecturas “más útiles”.

Esta vez, sin embargo, me permití probar y la magia sucedió.

La lectora que fui, la salvaje, la que leía sin normas, la que se adentraba en una historia acompañada de unos personajes, entregándose total y completamente a ello.

La que experimentaba la lectura como puro presente y pura emoción irrumpió en mi habitación una madrugada hace un par de semanas.

La lectora que quiero ser es alguien que puede encontrar respuestas en una chica de 8 años perdida en las cavernas hace 40.000 años, no sólo en el último bestseller de desarrollo personal sobre la última e infalible técnica para encontrar la solución definitiva a todo.

Pero, sobre todo, quiere ser alguien que busca sus propias respuestas, que conecta con esa sabiduría y se aleja de cualquier tipo de presión externa sobre lo que debería estar haciendo o leyendo.

Hoy nace la lectora que quiero ser y sonrió al recordar a esa niña del sofá y le doy las gracias por volver a mi lado.

Tanto tiempo sin dedicarte mi atención y ¡por fin nos reencontramos!

 

¿Qué tipo de lectora quieres ser tú?

¿Te has identificado con algunas de las cosas que te he contado?, ¿te sientes saturada de tantas lecturas e información?

¡Me encantará que hablemos en los comentarios!

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