¿Ser una asistente slow es ser lenta? Desmontando el tópico.

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slow no es lento

¿Una asistente slow es una asistente lenta? ¿Es alguien no apta para negocios ambiciosos? ¿Debe una asistente virtual con filosofía slow trabajar sólo en negocios cuyas tareas no son urgentes?

Llevo ya 9 años enamorada de esta filosofía y, aún hoy sigue siendo un reto explicar la manera en que muchas de mis alumnas reivindican trabajar.

Por suerte tenemos a Carl Honoré y sus maravillosas reflexiones que deberían estudiarse en las escuelas, también en las de emprendimiento 🙂

Hace unos meses le escuché decir algo en el podcast de Jana F. que podría servir de respuesta a esas personas que me dicen: ¿una asistente slow es alguien que trabaja muy despacio?

A todos ellos, con todo el amor del mundo (esto no es ningún reproche, sólo una oportunidad de compartir), les muestro estos párrafos:

«No soy un extremista ni fundamentalista de la lentitud. A mi me encanta la velocidad y, a veces, más rápido es mejor pero no siempre. Esta es la clave: hay que hacer las cosas a la velocidad adecuada, al ritmo indicado, al tempo giusto como dicen los músicos: estar presentes, haciendo una cosa a la vez.

En el fondo, la filosofía slow se puede resumir en una frase muy sencilla que es: en lugar de hacer las cosas lo más rápido posible, trata de hacerlas lo mejor posible. Es una idea muy sencilla pero profundamente contracultural e inmensamente revolucionaria si la abrazamos.»

Así que no: una asistente slow no es alguien que trabaja a paso de tortuga, no es incompatible con modelos de negocio de ningún tipo, simplemente es alguien que tiene claro algunas cosas como estas:

  • Valoran su tiempo, priorizan lo verdaderamente importante: su vida, su autocuidado, su entorno.
  • Valoran la planificación y, aunque pueden fluir, ser flexibles y estar abierta a cambios, trabajarán antes con un emprendedor que entienda que no van a estar disponibles 24/7.
  • No están orgullosas de ser mujeres hiperproductivas y agotadas, lo están de – poco a poco y sin prisa – ir creando una vida donde hay espacios para recargarse. Sólo así dan lo mejor de ellas mismas.

Estamos en un buen momento para reivindicar una manera de trabajar que ponga en el centro a las personas. ¿Te apuntas?

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