Dar espacio a la presencia y a la lentitud.

SÍMBOLO
dar espacio presencia y lentitud

¿No te sucede algunas veces que, al final del día, te das cuenta de lo cansada que estás de lo rápido?

Eso de las fórmulas exprés, las tareas «para ya» y las reflexiones superficiales a las que no damos el suficiente tiempo para reposar nos afecta, aún sin ser conscientes de ello.

Es como un peso invisible que, cada día, resta un poquito.

La sobreestimulación y el marketing del ahogo, ese que no da aire y espacio para pensar por ti misma, es un lugar donde la mayoría nos sentimos incómodas.

Lo he hablado infinidad de veces con compañeras y, cada vez se nota más: algo está cambiando.

Es hora de contarnos esa verdad: no es normal que cada vez haya que hacer más esfuerzo para mantenernos concentradas por las montañas de información y estímulos que crecen sin parar.

Hay mensajes que llevan décadas resonando dentro de nosotras:

Eres lo que haces.

  • Para sentirte una persona de éxito debes producir mucho y ser muy eficaz.
  • El mundo va muy rápido y hay que adaptarse.
  • Debes aprovechar las oportunidades y no dejar escapar ninguna.
  • Aún necesitas formarte más, no es suficiente.
  • Sueña a lo grande, define objetivos ambiciosos.
  • Aumenta tu facturación y crece, aún a costa de tu equilibrio personal.

Durante 2019 y 2020, pude darme cuenta del gran error que cometemos cuando ponemos por delante de todo, un negocio con un concepto de éxito estándar.

Me di cuenta de los enormes estragos que causa correr en todas las áreas de nuestra vida: autocuidado, negocios, relaciones.

Ya en 2013 escribía en mi antiguo blog esta frase de Carl Honoré:

«El virus de la prisa es una epidemia mundial. Si lo has contraído, trata de curarte.»

Sin embargo, ¡qué fácil fue aún sabiéndolo caer en la trampa! Por suerte, siempre es posible volver a casa, a esa visión de la vida que es realmente tuya.

Hoy más que nunca reivindico el derecho a profundizar, a reposar las cosas, a darnos el tiempo suficiente para asimilar antes de compartir.

Si. Tienes derecho a perderte algo. Tienes derecho a tomarte una semana para hacer menos tareas pero de mayor calidad.

Tienes derecho al silencio y también a compartir, si es lo que ahora necesitas.

Todo está bien mientras tú lo estés.

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