Basta de decir no se puede

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se puede

Lo he pospuesto durante 3 meses pero ¡se acabó! Hoy ha llegado el momento de empezar a escribir en el blog post más personales.

Lo haré algunos domingos, siempre por la noche para que puedas leerlos justo antes de comenzar una nueva semana.

Lo haré porque me apetece y porque quiero que detrás de este proyecto haya realidad, autenticidad, cara y cruz.

Hoy vengo a entornar un basta ya.

Basta ya de ver sólo la punta del iceberg, de autoboicotearnos, de compararnos con los que ya lo han conseguido, de verlos como marcianos hechos de otra pasta, habitantes de otro planeta.

Basta de decir: no se puede, él lo ha conseguido porque no tiene este obstáculo que yo sí tengo.

Basta ya de ver sólo el resultado sin interesarse por el proceso, de enfocarnos sólo en una parte de la realidad, tan sólo para quedarnos tranquilos con nuestras propias excusas.

Nos decimos: «ah, vale. Él lo ha conseguido porque tiene más dinero, más motivación, más autoestima, más habilidades, más tiempo libre.»

Ya basta de engañarnos y mentirnos para seguir nadando en nuestro conformismo, chocando con nuestras limitaciones ficticias.

Creo que contar toda la parte del proceso, ayudará a que las excusas se disuelvan y todos los que inicien un nuevo trayecto – estén al principio o a la mitad del mismo – se crean capaz de conseguirlo.

Antes de desistir de un propósito o de sentirte pequeño, echa un vistazo a ese lugar de donde viene la gente que consigue lo que quiere. Ellos también miraron a otros a los que admiraban pero se hicieron la pregunta adecuada.

En vez de decir: ¿pero cómo voy yo a conseguir algo así?, dijeron, ¿pero por qué no voy yo a conseguir algo así si ellos lo han conseguido?

Es cierto que para que los que vengan detrás no sólo se hagan la pregunta correcta sino que no encuentren sorpresas inesperadas, es importante que relatemos como luce el camino hacia el éxito (hacia ese concepto de éxito personal e intransferible para cada uno).

¿Qué hay en ese viaje? Pues hay de todo: días de energía y motivación desbordante, momentos de mucha ilusión y conexión con otros. También duda, incertidumbre, a veces incluso, soledad.

La soledad de caminar por un lugar donde la mayoría no camina, la soledad de separarte de «lo normal», de «lo que se espera de ti», para ir detrás de lo que tú esperabas de ti mismo cuando eras pequeño pero olvidaste.

Pero que bien sienta descubrir que todo forma parte del viaje y que lo que antes era un fracaso ahora es una oportunidad para empoderarte más y más.

Qué bien sienta decir adiós a las medidas tintas, mostrarnos sin miedo en todas esas facetas, desnudarnos, hablar sin tapujos, ser auténticos, mojarnos.

Yo cada vez tengo más claro que objetivos se vuelven más tangibles cuando nos olvidamos de esa imagen que nos hemos hecho de nosotros mismos y esto pasa por escucharnos más adentro hasta que las etiquetas empiecen a desaparecer y sólo quede tu esencia.

Hace tiempo que comencé a aburrirme de etiquetarlo todo, especialmente a mi misma.

Me cansé de que otros me dijeran que tenía que comer, pensar o sentir para ser esa nueva versión de mi misma, para ser merecedora de ese nuevo estilo de vida.

Me cansé de buscar respuestas fuera cuando estaban todas dentro.

Me cansé hasta de ser coherente porque ¿acaso la incoherencia no forma parte de la vida?

Si la vida es cambio y el cambio forma parte de nuestra naturaleza, ¿es incoherente cambiar?

En este tiempo de transformación, de reinvención pura he desterrado de mi estantería decenas de libros que ya cumplieron su función y que fueron mis «pequeñas biblias».

Ya no me resisto. Ahora evoluciono, acepto nuevos ciclos sin que eso me cause ningún conflicto interno.

Doy las gracias a esa anterior versión de mi misma pero no la retengo por miedo a que otros me digan que he dejado de ser fiel a mis principios.

Porque ¿acaso los principios no forman parte de nosotros y, por tanto, evolucionan con nosotros?

Yo creo que la libertad es cambiar cuantas veces te lo pida el alma y no sentir que te traicionas a ti misma por ello.

Creo, más bien, que me hubiera traicionado si decido seguir haciendo sólo lo mismo por miedo al cambio.

En mi proceso de reinvención (en el último porque hubo otros y habrá más) pasé de escribir habitualmente desde los 8 años y de escribir una carta semanal con mis emociones y pensamientos a mis lectoras durante casi 4 años, a no escribir prácticamente nada – ni para mi ni para otros – durante un año y medio.

Y es que si navegamos incansablemente en la misma dirección, enturbiaremos el agua y terminaremos secando el río.

Ahora me apetece seguir haciendo justo esto: salir de mis limites y experimentar sin colocarme detrás de ninguna etiqueta, sin estar en ningún bando.

Trabajar con otros, convertirme en asistente virtual y centrarme en hacer sin valorar si soy buena en ello o no, me ha cambiado por dentro.

¿Te sorprenderías si te digo que he llegado a disfrutar de pasar datos de clientes a una tabla de excel con una buena lista de música de fondo pese a que esta herramienta siempre me había resultado tremendamente aburrida?

¿Y si te dijera que llevo dos años dibujando y disfrutando de ello después de decirme durante toda la vida que dibujaba peor que un niño de 3 años?

No entiendo porque nos empeñamos en seguir interpretando ese papel: el que los demás esperan de ti y el que tú misma sentenciaste cuando empezaste a decirte que servías para esto si y para lo otro no.

Pues si. Se puede cambiar de opinión sobre una misma.

No tienes que cargar tu maleta de auto etiquetas para toda la vida.

Se puede disfrutar con tareas que aparentemente no son lo tuyo porque “lo tuyo” es algo moldeable.

Porque el verdadero problema es decirte que eras una serie de adjetivos y no cambiarlos nunca porque «tú eres eso».

Mientras llevemos nuestra ropa de siempre, nuestras etiquetas o creencias de siempre y nada se salga de ahí y todo esté bajo control, todo irá bien.

Sin embargo, esto es una falsa apariencia porque el control no existe.

Nos decimos a nosotros mismos: ya lo haré después y ponemos esa carga sobre nuestros hombros hasta que la fecha límite se acerca y ya no nos queda otro remedio.

Así, lo hacemos estresados y presionados – y probablemente nos salga regular – por lo que confirmamos que no servimos para eso y debemos volver a lo que hemos hecho siempre.

Sin embargo, si atravesamos todo ese bosque de dudas, si nos zambullimos en esa zona de no control y nos adentramos en la espesura de ese bosque nuevo, pese a todos esos monstruos y miedos escondidos detrás de cada árbol, todo cambiará.

Si la haces, una y otra vez, pese a que te sientas incomodo, torpe, pequeñito, desprotegido,… ese nuevo entorno comenzará a ser cada vez más familiar.

Eso es la transformación: lanzarse a explorar nuevas facetas, justo esas facetas que necesitamos para lograr nuestros objetivos pero que posponemos una y otra vez por etiquetarnos o por miedo a lo desconocido.

Durante mi experiencia como Asistente Virtual,  he sentido más de una vez esa sensación de no saber cómo he llegado aquí y qué hago haciendo todas esas cosas que nunca hubiera esperado hacer.

Pero, dos años después, se que no podía haber tomado mejor decisión que la que me llevó a dar un salto hacia esa parte de mi que ya no esperaba, confortablemente agazapada en mi mundo aparentemente slow.

Ya lo decía en el origen de los tiempos de mi primer blog: se puede ser slow en mitad de un atasco o rellenando un informe para el jefe que lo quiere “para ya”.

Porque slow es una actitud, es algo interno que no siempre depende de la velocidad externa. Slow es fluir con la vida y con sus distintas velocidades.

¿Crees que no puedes conseguir algo? Prueba simplemente a hacerlo diez veces seguidas y revisa tus creencias al respecto.

Comprender lo que escribo hoy en este post no fue nada sencillo para mi. Para abrazar ese cambio tuve que hacer todo esto:

  • Salir de mi zona de confort.
  • Aprender una nueva profesión.
  • Tirar mis auto etiquetas a la basura.
  • Ser más organizada si o si.
  • Medir en qué se va mi tiempo.
  • Aceptar que no todo está bajo control.
  • Aceptar que voy a equivocarme seguro.
  • Tomar decisiones y dejar atrás otras.
  • Cerrar algunas relaciones y abrir otras.

¿Cuáles de estas cosas estás haciendo tú ahora?

Ahora me encantaría que esto, además de ser un post, se convirtiera en una conversación.

Te espero en los comentarios.

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Acerca del autor

Interacciones del lector

Comentarios

  1. Yo estoy reinventándome y lo que me ha llevado a dar el paso ha sido:

    – Empoderarme y valorarme más.
    – Decidir que a pesar de lo que mi entorno me decía, no tengo por qué confirmarme si yo así lo siento.
    – Mirar mi camino intentando no compararme con los demás, sino simplemente inspirándome a través de sus logros.

    Cada vez que vienen esos miedos (que es a menudo, pues es una ruta que nunca antes había transitado), intento pensar que esa actitud de indefensión no me aporta nada. Y siempre me pregunto, ¿qué acción puedo llevar a cabo, por pequeña que sea, para avanzar un poco más en mi camino? Eso me ayuda a salir de la parálisis por miedo.

    Veo a tanta gente llena de seguridad en sí misma… Pero yo ya he dejado de flagelarme por no ser así. He aprendido a respetarme más y a valorar más mis respuestas interiores, aunque no vengan con tanta claridad como veo en personas de mi alrededor.

    Ánimo a tod@s los que están transitando un nuevo camino :).

    • ¡Hola Marta! Es incluso probable que algunas de esas personas que ves con tanta seguridad, a veces interpreten un papel. Lo mejor como bien dices es mirar para dentro en vez de para fuera y confiar en ti misma. Se que vas a seguir caminando pese a los miedos porque serán precisamente ellos los que más pistas te den sobre en que punto tienes que enfocarte para crecer. Yo confío muchísimo en ti. Tienes un potencial increíble y vas a llegar tan lejos como te propongas. ¡No me cabe ninguna duda! Gracias por compartir tus pasos. Es muy interesante lo que nos cuentas. ¡Un beso!

    • ¡Hola Eva! Me alegra mucho que te haya servido. Ciertamente el proceso va de abrir los ojos y despertar y cuando empiezas, ya no hay marcha atrás. ¡Un abrazo enorme!

  2. Gracias mamen por este post la verdad me he identificado muchisimo con el.

    El reto mas grande y que demanda mas coraje como persona es conocer tu «verdad» por llamarlo de algun modo y vivir acorde con ella a pesar del miedo de la duda o lo que piense el mundo entero incluida tu familia y tus amigos de toda la vida.

    Justamente estoy centrando mi vida para llevar a cabo los 9 puntos que has puesto al final, te admiro y te felicito por ello.

    Un saludo.

    Pd. recuerdo que me recomendaste el libro «elogios del caminar» haver si me lo leo pronto. jjj

    • ¡Hola Sergio! ¡Qué bien tenerte por aquí! Antes de nada, he ido a tu blog y me ha encantado la parte en la que cuentas tu historia. La comparto aquí para que otros puedan disfrutar de esas palabras con las que he conectado mucho. http://www.viciosyvirtudes.net/informacion/ Por otro lado, te felicito por ese proceso. Viendo la manera en la que hablas, estoy segura que vas a conseguir todo lo que te propongas. Elogio del caminar es una pequeña joya. Del estilo te recomiendo también: Elogio de la lentitud de Carl Honoré, Volver a la naturaleza y Algo que celebrar de Lola Mayenco. ¡Ya me dirás que te parecen si los lees! Un abrazo 😉

  3. Me ha gustado mucho esta entrada. Yo me he propuesto 2 cosas: revisar mis etiquetas, y dejar de ser multitarea.

    • ¡Hola Carmen! Me alegra que te haya gustado. Revisa esas etiquetas y ya verás que liberación quitarte esa mochila de creencias que damos por sentado. Pregúntate ¿de verdad yo soy esto?, ¿lo era de pequeña?. ¿qué pasó o que me dije o dijeron para creermelas hasta transformarlas en profecía autocumplida? Y empieza por dejar de decir «yo soy». Yo, por ejemplo, dejé de decirme todo el rato: soy desordenada, soy desorganizada, soy despistada y empecé a trabajar para que las acciones contradijeran mis etiquetas. Es un proceso progresivo pero liberador. ¡A por ello!

  4. hola queridisima Mamen, y hola a todos y todas, a todas y todos!!
    yo estudié una carrera y después que la terminé, por terminarla, por no dejarla a medias, por ese cumplir con lo que has dicho, que ni sabes porque lo has dicho, el caso que después de terminar la carrera, como mi voz interna estaba tan muda que sólo yo la escuchaba y muy bajita, tanto que casi no la percibía, seguí por ese camino que yo había pactado conmigo misma y lo pasé fatal porque yo no quería ir por donde iba y no me sentía con fuerzas para cambiar,

    pasaron los años y lo dejé todo, y quise cambiar, y la gente me preguntaba si encontraba trabajo de lo mío, y yo me preguntaba a mi misma ¿lo mío? no tenía ni idea de que podía ser eso de lo mío,

    anduve muchos años desconectada de lo mío, no sabía qué quería o que no quería, y lo pasé mal,

    aún a día de hoy me cuesta, y unos días me entretengo en unas cosas y me trazo un plan y luego durante otros días me pongo con otra cosa y se me olvidan esos planes o algunos de ellos, y me digo que tengo que poner «foco» como se dice ahora,

    y organizarme, pero cuando me dejo estar conmigo, y me siento, me doy cuenta que las cosas pasan y nuestros anhelos más internos son los que nos llevan y lo que tiene que ser porque supone el cumplimiento de aquello para lo que hemos venido es y será, sí o sí,

    y también me pregunto que dónde queda el llano vivir, que para mi es el Vivir con mayúsculas, porque es lo que desde adentro moldea lo de afuera, y nos hace conscientes de nuestra verdadera vida,

    yo creo en el dejarse estar, sentirse bien cercanos a nosotros mismos,
    realizando el gran encuentro con nosotros

    y que ese gran encuentro siente las bases de nuestra vida,
    sin forzarse, sin obligarse a nada

    Creo y confío mucho en el nuevo camino que estamos haciendo
    Cada vez somos más dándonos la oportunidad de vivir en libertad, ejerciendo esa libertad en cada una de nuestras decisiones, cada día más creatividad y menos miedo, o más superación del miedo o/y actuación a su pesar

    y esto me llena de aliento vital para seguir adelante sin perder nunca de vista los sueños, personales y colectivos, desde grupos como el presente.

    gracias

    gracias

  5. Mamen, ¡me ha encantado este articulo tan personal!

    Hace unos meses, mi alma también estaba insatisfecha y a pesar de tenerlo todo, sentía que me faltaba algo.
    Sentía que podía hacer algo más grande para mi misma y para los demás.

    No hay nada más gratificante que hacer lo que de verdad nos hace felices y aportar valor.
    Vivir plenamente y compartir nuestros conocimientos para que la vida de otras personas sea mejor.

    Un fuerte abrazo!

  6. Está genial el post, tenéis mucha razón, hay que dejar a un lado el NO puedo y luchar por lo que queremos sin miedos o con ellos pero superándolos.
    Gracias por todo lo que compartís.
    Un abrazo

  7. … y todo eso es maravilloso.

    ¡Siento tan mías esas palabras!, aunque las hayas escrito tú. Porque ahí estoy yo también… y todo lo que has escrito es maravilloso, porque es real.

    Añado que me emociona comenzar a estudiar algo que, si nos damos cuenta, pertenece a una nueva realidad. La asistencia virtual abraza este cambio en el mundo y se ofrece a él, a esa nueva forma de comunicación que no tiene paredes, ni fronteras… y eso me encanta.

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