Ninguna formación te cambia la vida.

Va siendo hora de decirlo. Ninguna formación te cambia la vida. 

Puede sonar extraño, viniendo de alguien como yo que forma a asistentes virtuales que quieren cambiar su vida pero…

¿Y si nos paramos a pensar en el sentido de esta frase?

La mayor parte de alumnas de la escuela no quieren cambiar su vida, quieren tener más libertad para escoger sus horarios, quieren trabajar con personas con las que conectan y en torno a proyectos alineados con sus valores.

Cuando decimos «quiero cambiar mi vida» estamos proyectando un futuro idealizado, corremos el peligro de comprarnos una idea de éxito ajena y estandarizada y, además, nos hace pasar por alto todo lo que ya está bien en ella y esta genial que se quede así.

Lo que pretendo decirte con esto es: no te pierdas tu precioso presente por obsesionarte con un futuro que otros te han dicho cómo forjar. No hay un ABC milagroso…

Bucea dentro, construye desde tus valores y, cuando escuches sirenas o promesas grandiosas y exprés, no olvides que una buena formación te enseña, te inspira, abre nuevas oportunidades, te hace crecer y evolucionar pero no te cambia la vida.

Tu vida la cambias tú: con constancia, paciencia, compromiso y respeto por ti misma y tus ritmos.

Como dice mi querida @diariodeuna.av «ni es fácil ni es rápido pero es posible».

Porque hay verdades que, al principio, te frustran pero después te liberan.

Liberemosnos de la falsa idea de que hay algo en esta vida que merezca la pena, que se consiga rápido.

Las cosas bien hechas llevan tiempo: ayer, hoy y mañana.

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