Iniciación al slow work

SÍMBOLO
SLOW WORK

¿Emprendes y sientes que vives en una carrera contrarreloj?

¿Tu negocio te está dando cada vez más estabilidad económica y te ha hecho volver a ilusionarte pero te absorbe todo el tiempo?

¿O quizás acabas de arrancar en esto de los negocios digitales pero sientes que quieres hacerlo desde la conciencia y a tu ritmo?

En todos estos casos la filosofía del slow work puede ayudarte. Se trata de un modelo laboral que te deja espacio para tu desarrollo personal, para ti y los tuyos.

Para empezar, hazte estas preguntas

Empiezo por compartir contigo algunas preguntas que me he hecho desde hace tiempo en relación a este tema.

  • Te has preguntado alguna vez, ¿dónde va el tiempo en esta sociedad de las prisas y la tecnología?
  • ¿Y el sobrante de meter los platos en el lavavajillas en vez de lavarlos a mano?
  • ¿Qué hacemos con todo el tiempo que ganamos gracias a los avances?
  • ¿Por qué nos cuesta tanto priorizar y decir que no a lo verdaderamente importante?
  • ¿Por qué nos cuesta tanto reconciliarnos con la idea de que vivir no es sólo hacer sino también ser?
  • ¿Por qué seguimos asociando el trabajo al sacrifico y a la ultraproductividad?

La respuesta está en la historia.

Durante la revolución industrial ahorrar tiempo en las fábricas era sinónimo de beneficio. El ocio no estaba en absoluto bien visto en esta época de la historia y los obreros trabajaban hasta la extenuación.

La jornada típica de trabajo en aquellos tiempos duraba en cualquier lugar de 10 a 18 horas, seis días a la semana pero todo eso empezó a cambiar en el siglo XXI. Somos herederos de aquellos que lucharon por mejorar sus condiciones de vida y consiguieron logros tan importantes como la jornada laboral de 8 horas.

El primero en sugerir una jornada de 8 horas fue el británico Robert Owen que proclamó que la jornada diaria debía ser dividida en tres partes:

  • Ocho horas de trabajo.
  • Ocho horas de recreo.
  • Ocho horas de descanso.

Hace ya casi 100 años que en España se instauró la jornada laboral de 8 horas pero aún hoy seguimos asociando palabras como sacrificio al trabajo. Teniendo en cuenta que dedicamos tanto tiempo a él, a lo largo de nuestra vida, siento que esto merece una reflexión profunda.

Las emprendedoras en muchas ocasiones ocupamos jornadas maratonianas que nos dejan exhaustas y nos impiden respetar nuestro tiempo de ocio y descanso.

¿De verdad no podemos hacer nada al respecto?

Una vez que hemos comprendido algunos de los motivos de este virus de la prisa que afecta a la sociedad, voy a recomendarte más ideas para dar tus primeros pasos hacia un trabajo más sostenible.

Mi charla Ted preferida del mundo

Lo primero que te recomendaría es ir a ver esta charla de Carl Honoré, una de mis charlas TED preferidas del mundo.

La filosofía slow es un camino, es un proceso que no se logra de la noche a la mañana. Siento que hay que empezar por la base y disfrutarlo sin apresurarnos. Adentrarte en esta charla puede ser un buen comienzo.

Una vez lo hagas, tomate un café y trata de reflexionar sobre la idea que más te ha impactado al respecto. Si te apetece compartirla conmigo en comentarios será un placer.

El siguiente paso que te recomendaría es preguntarte…

¿Soy adicta a mi trabajo?

En relación a esta cuestión, te lanzo las siguientes ideas.

Preguntas sobre ti

  • ¿Crees que es posible que estés confundido tu entusiasmo y pasión por el trabajo con una adicción al mismo?
  • ¿Los picos de trabajo son la norma y están desequilibradas otras áreas de tu vida?
  • ¿Tienes claras tus prioridades?
  • ¿Tus objetivos profesionales están definidos a partir de tus objetivos personales o viceversa?

Metas sobre las que reflexionar

  • ¿Cómo llevar un negocio adelante disfrutando de él y además respetar el resto de parcelas?
  • ¿Cómo evitar esa sensación de que el tiempo pasa muy rápido y nunca llegas a todo lo que te gustaría?
  • ¿Hemos comprendido ya que trabajar más horas no quiere decir rendir más?
  • ¿No está cada vez más demostrado que con motivación y un buen sistema de organización podemos hacer lo mismo en la mitad de tiempo?
  • ¿Imaginas un mundo sin relojes o pautas preconcebidas sobre las horas de trabajo que debemos realizar?

Este post está lleno de preguntas. Es la mejor manera de sacar conclusiones en claro. Por más que te ofrezca una guía, el progreso de verdad vendrá cuando empieces a mirar para dentro.

No te imaginas la de revelaciones y aprendizajes increíbles que me han llegado simplemente poniéndome delante de un papel en blanco con una pregunta.

El arte de la renuncia

Lógicamente practicar el slow work requiere de un proceso, constancia, auto conocimiento y disciplina. No se consigue de la noche a la mañana y especialmente requiere practicar el arte de la renuncia.

Si quieres tenerlo todo y no estás dispuesta a decir no muchas veces, la filosofía de slow work será una utopía para ti.

Si estás dispuesta a tener paciencia, a hacerte preguntas y a comprender que las cosas bien hechas requieren tiempo, si te quedas en el presente trabajando inteligentemente con visión de futuro, valorando tus logros y no comparándote, estarás diseñando un camino mucho más enriquecedor.

Como ves este post no es para darte claves sobre cómo ser productiva, organizarte bien o tener una oficina que desprenda armonía. Antes de todo esto hay un trabajo previo por tu parte que sentará unas bases sólidas en el camino de ese trabajo slow.

¿Qué es para ti una vida plena?

Hay una frase que me encanta y que dice: estar vivos es estar continuamente maravillados.

¿Dónde dejamos esa curiosidad, esa ilusión por todo lo que el hoy nos ofrece?

No estar aquí nos aleja de esa capacidad de asombro porque, aunque no lo creas, esa vida que esperas, ese éxito profesional, ese sueño, ese “cuando todo sea distinto” no contiene tantas maravillas como tu presente.

Tu presente es real, sucede ahora y es tan capaz de proporcionarte lo que deseas como todos esos sueños aprendidos de películas de Hollywood o libros de motivación.

¿Será acaso que, al final, nos hemos creído que no tenemos derecho a quedarnos en ese ahora, que sólo podemos conjugar el fuimos o seré y no el soy?

¿Será que Oscar Wilde tiene razón cuando afirma que todo lo comunmente aceptado como cierto es falso?

¿Será que, desde esta luna emprendedora, con la tierra a lo lejos como ese “punto pálido y azul” el tiempo parece no suceder tan rápido y sentimos esperanzas renovadas de poder vivir una vida más plena?

¿Qué es para ti una vida más plena? 

Para mi, quedarme aquí, sin anticiparme, evitar esa tentación de estar en todos lados menos en el que, de verdad, es certero, el que de verdad puede ser disfrutado con total seguridad.

No es que esté en contra de tener ambiciones, no es que no repita frases como “el tiempo vuela”, es que no quiero renunciar a un presente vivido por un futuro de anuncio, artificial y que otros me dicen cómo imaginar.

Quiero decir un basta ya a esa necesidad impulsiva de esta sociedad de tener más y conseguir más, antes de ser más.

Sólo se puede ser en el ahora. Todo lo demás es falso.

¿Y si disfrutas de tu trabajo desde este momento?

Y ahora, que hemos hecho juntas esta reflexión, tengo algo que preguntarte antes de despedirnos.

¿Crees que podríamos aplicar estas reflexiones al trabajo?

¿Puede ser que el trabajo sea uno de los lugares donde más expectativas volcamos y eso nos lleva a vivirlo en continua proyección sobre lo que debería ser?

¿Y sí disfrutas de tu trabajo tal y como está en este momento con todos sus contras, con todo lo que no te gusta, con todo lo que no debería ser así y quieres cambiar?

Estoy segura que trabajando desde este estado de presente, de aceptación, de fluidez con lo que te trae la vida en este instante, puedes construir una relación más sana con el tiempo y con el área laboral.

A partir de aquí pueden empezar a venir cambios, de una manera orgánica, desde un prisma distinto: me quedo en el presente con todos sus pros y contras y dejo de perder energía en lo que tendría que ser.


Cuando eso sucede, entonces las cosas empiezan a desbloquearse y no al revés.

Imagina que mañana te levantas y dejar de resistirte, dejas de tratar de cambiarlo o acelerarlo todo todo el rato, entiendes que aquí hay un proceso, hay un aprendizaje pero, sobretodo, hay un presente.

Este es tu presente, tal como es. Y puedes escoger vivirlo en tensión o vivirlo en paz.  Puedes elegir que empiezas a bajar tu ritmo en esa carrera, simplemente con prestar atención (ya no digo cambiar), digo sólo, prestar atención a tus pensamientos.

Pon todo el amor y paz que te se posible en tu mente, en tu día a día, delante de tu pantalla, hasta en esas tareas que no te gustan y comprueba qué sucede.

Prueba a hablarte mejor, a comprenderte mejor, a tener paciencia y respeto por ti misma, a apreciar tus logros, todo lo que ya has conseguido sin proyectar continuamente en eso otro que debes ser en el futuro y comprueba qué sucede.

Si esperas a practicar a slow work cuando todo esté perfecto, ya no te hará falta.  Necesitas esta filosofía aquí y ahora y quizás todo puede empezar por tus pensamientos.

Hemos aceptado que es imposible, que llegará en otro momento pero ¿y si empiezas a probar ahora?

Te invito a observar tus pensamientos, tus proyecciones mentales, todo eso que te dices a ti misma en tu día a día laboral.

Eres una cosmonauta. Toma perspectiva, sube y observa las cosas desde otro punto de vista. Yo seguiré a bordo para darte la mano cuando me lo pidas.


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