Un viaje para reencontrarse.

SÍMBOLO
un viaje

«Uno cree que va a hacer un viaje pero, enseguida, es el viaje el que lo hace él.»

Nicolás Bouvier.

Esta frase me recuerda a mi viaje a París, cuando el chico de las zapatillas y yo acordamos separarnos durante una mañana para experimentar, cada uno, un plan individual por la ciudad que nos hiciera ilusión.

Mi plan fue que no tenía plan, simplemente caminaría por París y me dejaría sorprender por sus rincones.

Hay que explicar que debo ser una de las personas del planeta con menos sentido de la orientación.

Pero, ¿sabes qué? Por primera vez en mi vida no tenía miedo a perderme. Sentía una confianza inusual en mi misma encontrándome en un lugar totalmente desconocido.

Me dejé llevar por mi intuición.

Lógicamente hubo momentos (bastantes) en que no sabía dónde estaba pero, con la música de Edith Piaf en mis cascos y la magia de la ciudad envolviéndome, supe disfrutar hasta de esos momentos en los que preguntar a parisinos por una calle, para volverme a situar.

Huelga decir que no les entendía así que simplemente, seguí caminando.

De repente, sin pretenderlo, llegué a los alrededores del museo del Louvre y quedé simplemente maravillada.

Maravillada por llegar a un lugar tan hermoso, por estar sola y feliz rodeada de extraños y, sin embargo, sentirme unida a todos ellos a través de una misión común: disfrutar del presente, de la belleza, de la pasión por explorar y vivir una aventura, lejos de lo cotidiano.

Uno de los momentos más bonitos de mi vida surgió de una intuición, de dejarme llevar, de confiar sin tratar de controlarlo todo.

Ese es el espíritu que he tratado de insuflar a mi curso, Asistencia Virtual, El Viaje.

Imagino que mis alumnas (y alumnos) son esas viajeras perdidas por las calles de París encontrándose a si mismas, haciéndose preguntas, parando a compartir conmigo un café con un croissant mientras hablamos de cómo es eso de reinventarte sin prisas y de dentro hacia fuera.

Compartiremos un viejo vagón para comprobar qué sucede cuándo ponemos más intuición a nuestros emprendimientos, cuando los diseñamos sabiendo que el viaje nos hará a nosotros y que ahí reside parte de su encanto.

¡Qué ganas de volver a París!

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